Un viaje por ciudades de todo el mundo, con parada en los zapatos de hombres con los que Preventi comparte una visión, una forma de trabajar, vivir y soñar… y un reto: conocerles más de cerca, y dejarles elegir su par favorito de la colección. ¿Cuál es el tuyo?
Disentis, Suiza, 25 Mayo 2010.
Al principio era la montaña pedregal y macizo, picos y simas, piedra y roca/ Zai encuentra la línea que entiende la montaña/ juega en la nieve/ A tres horas de Zurich, envuelto entre las montañas, se encuentra el pueblo de Disentis. Y allí, escondido, está Zai, un universo dedicado al esquí. Simon Jacomet es el hombre que la puso en marcha. ¿Su sueño? Fabricar el mejor esquí… y hacerlo de la mano de la Naturaleza, no a pesar de ella.
Link: www.zai.ch
Disentis es la quinta parada del Global Nomads Project. Tres horas en la vida de un hombre que ha hecho del esquí su pasión, su medio de vida, su filosofía. “Zai el esquí más tenaz/ un titán/ que sabe lo que quiere/ incorruptible/ inquebrantable” * Como Simon Jacomet.
Preventi continúa su viaje por ciudades de todo el mundo. En esta ocasión, “The Global Nomads Project” viaja a Suiza para conocer a Simon Jacomet, y a todo un universo que gira en torno al esquí. Un lugar: la montaña…. Y Zai; la misma nieve, una experiencia distinta.
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Simon Jacomet en 42 palabras:
El contraste de colores como el verde y el rojo, o el amarillo y el azul es mi color favorito. Movimiento y durabilidad son los santos patrones de la calidad. Me gusta el sabor de… en realidad, me gusta el contraste que da la mezcla de sabores diferentes. No se puede explicar. Uno simplemente siente todo lo que hay detrás de unos Zai. El esquí y el arte tienen en común la posibilidad de eliminar barreras. Nunca viajo sin la alegría que da volver a casa.
La ventaja de ser pequeño es que no sientes la necesidad de contentar a medio millón de personas, y puedes mantener una cierto nivel de libertad. Mi libro favorito es el libro de visitas que tenemos en Zai, porque lo asocio a historias emocionantes de gente increíble. Me siento como en casa en las montañas. Reduce el diseño a lo que realmente eres. Suiza significa para mí un cachito de orígenes. A la hora de comenzar un nuevo negocio, la ingenuidad puede ayudarte a precisamente a eso, a comenzar.
El próximo lugar que me gustaría visitar es: Groenlandia, a ser posible pasando por la Patagonia. El amor es respeto, tolerancia. El movimiento es expresión. Producir objetos de lujo implica seriedad y durabilidad. Zai es una gran oportunidad, que nunca más volverá a repetirse.
El modelo “Simon Jacomet” es un mocasin en piel natural color “tinto in capo”, con suela en cuero natural martillado, lavado en lavadora, secado naturalmente y acabado a mano. Su cosido Goodyear, llamado así en honor al fabricante que a finales del S. XIX inventó una técnica especial con la que coser doblemente el zapato, lo convierte en un accesorio para toda la vida, cómodo y versátil.
“Me gusta este modelo por el contraste entre la suavidad de la piel y la consistencia de la suela. Da gusto tocarlos. Con un diseño que se adapta perfectamente a la anatomía del pie, me siento bien llevándolos, y me alegra pensar que envejecerán conmigo”.
Como un homenaje a su Suiza natal: así son los esquís Zai. Precisos como un reloj de cuco, tan bellos como las cumbres que visten de blanco el horizonte del país. Su nombre –Zai- significa “tenaz” en Romansh, el dialecto del lugar. La marca, creada por Simon Jacomet en el año 2003, es sinónimo de osadía y visión, resultado de una pasión, -la nieve- que ha llevado a este suizo a plantear una forma nueva de pensar el diseño de esquís, que incluye la utilización de materiales como el granito, el caucho o la fibra de carbono, impensables hasta la fecha. ¿Cómo lo han hecho? Observando la Naturaleza, y planteando preguntas con respuesta.
Con alma de artista y cuerpo de atleta (Jacomet estudió Final Arts y Arquitectura en Florencia), después de trabajar para grandes como Salomon, y ante la falta de flexibilidad del mercado para probar, innovar y plantear nuevas vías, Jacomet sintió que era el momento de volar, asumir el riesgo e intentarlo por cuenta propia. Tras siete años de mucho trabajo, Zai se ha hecho con un nicho de mercado, tan virgen como la nieve que cubre los Alpes: la gama alta de un producto, que en Zai oscila entre los 2.500 y los 9.800 francos suizos.
Marcas como Hublot o Bentley saben que Zai es especial y muy diferente, y ya han lanzado sendas ediciones limitadas de modelos surgidos de la colaboración con uno y otro equipo de diseño. Tenaz, tan “zai” como Simon Jacomet.
Preventi: Después de trabajar durante años para firmas como Salomon, en el año 2003 fundó Zai. ¿Cómo y por qué decidió dar ese salto?
Simon Jacomet: Cuando comencé Zai, el mundo del esquí atravesaba un momento especial, muy emocionante. Tras cinco años de innovación, el mercado se había estancando. Todo era muy repetitivo, las marcas se copiaban unas a otras sin parar y, cuando intentabas algo nuevo, la presión de las grandes firmas era muy grande. Te decían: “no podemos hacerlo, es muy caro”, o “ es una locura utilizar ese material”… o “el cliente no lo entenderá”…
Pero yo llevaba esta inquietud muy dentro de mí. Estudié Arquitectura y Arte en Florencia, y en realidad acabé trabajando en el desarrollo de este producto (el esquí) porque me buscaron. En 2003, al sentir la frustración de no poder intentarlo con las marcas para las que trabajaba, un amigo me dijo: ¿Por qué no lo haces tú mismo?
Era el camino más difícil, uno tiene que estar muy seguro… pero fue la libertad, la posibilidad de probar cosas nuevas -sin ningún compromiso-, la que me fascinó. Para mí, el “cómo” es mas importante que el “qué”, porque es en el proceso donde encuentro la intensidad, y con ella, la ocupación… y el disfrute.
Y luego está la historia de las marcas. Soy muy poco “marquista”, pero me resulta muy interesante poder asomarme a la historia de algunas de ellas, conocer el trasfondo, lo que hay detrás. Zai es una marca que esconde un universo, una particular forma de ver la vida.
Preventi: ¿Y cómo consiguió dar con el equipo humano necesario para desarrollar su proyecto?
Simon Jacomet: Todos los que estamos aquí somos amantes del esquí, gente de la región que conoce muy bien este deporte y sabe lo que hace. Fuera de mis competencias, siempre he querido trabajar con profesionales que fueran mejor que yo. Es algo que me motiva. Conseguir el equipo no ha sido fácil, porque todos somos gente con carácter, y a veces, en el contacto con los demás surgen roces…
Estos seis años han sido todo un proceso. Como en toda empresa, hemos tenido problemas: desde una máquina que de repente se estropea, hasta la toma de decisiones difíciles: cuesta separarte de una persona y prescindir de ella. La gestión del talento no es fácil, pero es muy emocionante.
Hace ahora un año, se incorporó a Zai un nuevo gerente, Benedikt Germanier. Estudió económicas, y es una persona de mente muy abierta, un librepensador. Trabajaba en Wall Street, en Nueva York, en un puesto de mucho nivel. Suizo como yo, venía a pasar las vacaciones con su mujer y sus cuatro hijos a su casa de la montaña. Un día me dijo: “¿Sabes? La gente allí es muy envidiosa”. “¡Ven a trabajar con nosotros!”, le propuse. Había recibido una oferta de mucho nivel por parte de un banco suizo, pero la rechazó… y se vino con nosotros. Proyectos como Zai te dan la posibilidad de conocer a gente muy interesante.
Preventi: El esquí es su afición… y trabajo. ¿Qué significa para Simon Jacomet este deporte?
Simon Jacomet: La nieve me da equilibrio, y es mi medio de expresión. Cuando esquío, me olvido completamente el trabajo. Soy mal bailarín. Bueno, quizás ahora con estos zapatos lo haga mejor, (ríe), pero lo cierto es que todos esos pasos, a ras de tierra… me resultan difíciles. Yo bailo allí arriba, en la nieve… Porque la nieve siempre es diferente: unos días es suave, otros está mojada, otros es fría. En verano, cuando hago senderismo por la montaña, a veces me sorprendo pensando: “mira, por ahí has pasado esquiando”… o, “en invierno probaré a venir por aquí”. La montaña ejerce una gran fascinación sobre mí.
Preventi: Sus esquís han revolucionado el mercado. El modelo Spada incorpora materiales como la piedra, hasta ahora impensables en el desarrollo de este producto. ¿Es la Naturaleza para Zai medio y fin al mismo tiempo?
Simon Jacomet: Cuando era pequeño iba al colegio aquí, en la abadía de Disentis. Mucha gente tenía miedo a subir a las montañas, porque era peligroso. Recuerdo que uno de los monjes nos decía que debíamos respetar la montaña, pero no debíamos tenerle miedo. Cuando comencé a repensar el desarrollo del producto, buscaba un material que fuera resistente, y al mismo tiempo estuviera disponible en grandes cantidades. Entonces miré la montaña y dije: “¡Piedra!” Parece impensable, pero, gracias a la tecnología, es posible adaptar esos materiales y convertirlos en algo revolucionario. Nuestra misión no es la de hacer esquís de lujos, nuestro objetivo pasa por fabricar los mejores esquís, para que la gente suba allí arriba y disfrute la experiencia. La vista es sencillamente espectacular. En Zai, lo único que hacemos es intentar mantener una tradición. Nunca hemos intentado convencer a nadie para que compre Zai. Pero la gente siente la diferencia.
Preventi: Con una gama de precios que oscila entre los 2.500 y los 5.900 francos suizos para la linea Zai y los 8.000 y 9.800 francos suizos para las ediciones especiales que la marca ha lanzado con Hublot y Bentley respectivamente, ¿cómo justifica el precio final del producto?
Simon Jacomet: Es toda una argumentación, resultado de una filosofía y una forma de trabajar muy concreta: detrás hay todo un proceso de pensamiento crítico… y un deseo: hacer un producto de la mejor calidad, y muy duradero.
Nuestro objetivo es reducir el diseño al mínimo para ofrecer la mejor experiencia de esquí, y hacerlo nos lleva mucho tiempo: tardamos cerca de ocho horas en fabricar un esquí, cuando el tiempo medio de cualquier marca convencional es de cuarenta minutos. Un esquí Zai cuenta con cerca de 42 piezas, cuando uno normal no llega a las 10. Es un proceso único, que aúna alta tecnología con saber-hacer humano. Por eso nunca nos podrán copiar, porque para una marca comercial este promedio de fabricación sería impensable.
Y luego están los valores de marca: la personalización, el servicio al cliente, la transparencia. Hemos llegado a fabricar un par de esquís con la madera que el cliente –carpintero de profesión-, quiso traer hasta Disentis. Los hemos tintado de color naranja a petición de otro cliente, y más de una persona se ha desplazado hasta nuestras instalaciones para seguir paso a paso el proceso de fabricación de su pedido. La transparencia, la precisión, el contacto con el cliente, y nuestra filosofía “slow” son las que hacen de Zai un producto único.















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